Los pacientes que reciben nutrición parenteral prolongada tienen un mayor riesgo de sufrir reacciones adversas por efecto del aluminio debido a que el alimento administrado por la vía parenteral no pasa por el tubo gastrointestinal. Entre las complicaciones de un exceso de aluminio figuran los trastornos del metabolismo óseo, la encefalopatía en los adultos y el retraso del desarrollo nervioso en los niños prematuros.