Este trastorno se caracteriza por una presión arterial sistólica mayor de 140 mmHg y una presión arterial diastólica de 90 mmHg o más en dos ocasiones separadas por un mínimo de 4 horas en presencia de proteinuria o de otra disfunción orgánica materna de aparición reciente con trombocitopenia, elevación de la concentración de creatinina sérica o de las transaminasas hepáticas, o alteraciones neurológicas o retraso del crecimiento fetal.