Engrosamiento y pigmentación de la piel que afecta predominantemente las zonas de flexión, especialmente en el cuello, las axilas y las ingles. Se atribuye a la unión de altas concentraciones de insulina a los receptores de somatomedina (factor de crecimiento seudoinsulínico), con la consiguiente proliferación de queratinocitos. Se asocia fuertemente a resistencia a la insulina, obesidad, diabetes mellitus de tipo 2 y síndrome metabólico.