La parálisis cerebral discinética, que también se conoce por parálisis cerebral extrapiramidal, se caracteriza por perturbaciones de los movimientos por interferencia de movimientos involuntarios y una contracción simultánea inapropiada de los músculos agonistas y antagonistas (distonía). Este grupo de trastornos comprende la parálisis cerebral coreoatetósica y la parálisis cerebral distónica. La primera se caracteriza por movimientos involuntarios de gran amplitud de las extremidades, sobre todo las distales (atetosis), a veces acompañados de contracciones asimétricas fugaces de pequeña amplitud de distintos grupos musculares individuales (corea). La parálisis cerebral distónica afecta principalmente a los músculos proximales del tronco y de las extremidades, que pueden manifestar movimientos lentos persistentes conducentes a la adopción de posturas inusuales, como el tortícolis.