Se trata de un episodio de consumo de nicotina que ha producido algún daño para la salud física o mental de una persona. El daño a la salud de la persona ocurre por alguna de las siguientes posibilidades: 1) efectos tóxicos directos o secundarios en los órganos y sistemas del cuerpo; o 2) vía perjudicial de administración. Este diagnóstico no debe aplicarse si el daño se atribuye a un patrón conocido de consumo de nicotina.